top of page

El honor de ser diferente: tu lugar en el Sistema Familiar y en el mundo

1 sept
4 min de lectura

Si han aparecido recuerdos y sensaciones que antes no estaban, es porque tu consciencia ha comenzado a moverse. Llegar hasta aquí no es solo haber leído una serie de cartas, es haberle permitido a tu mirada detenerse en lugares de tu historia que solemos evitar por protección.



Mirar nuestro Sistema familiar, cuando estamos en terapia o cuando buscamos comprender algo que nos ocurre, es un acto de valentía. A veces, nadie de la familia ha tomado terapia, que tú elijas hacerlo, ya es un gran paso que cambia la dinámica dentro de ella. Reconoce tu esfuerzo y el amor que te tienes por esa decisión.


Tu bienestar es una luz que le dice a todo el sistema que es posible vivir de otra manera. Cuando tú ocupas tu lugar, le devuelves a los demás el suyo. Les das permiso de ser adultos, de hacerse cargo con confianza de su energía y de su destino.


Desde una mirada terapéutica, ocupar tu propio lugar es, probablemente, el acto de amor más profundo que puedes tener contigo y con los tuyos. Significa regresar al sitio que te corresponde y elegir vivir la vida que es para ti.


Dejar de ser el soporte emocional de tus padres para volver a ser su hijo, dejar de ser el guardián de tus hermanos para ser solo su par, soltar la carga de los que estuvieron antes para habitar tu propio presente. Al ocupar tu lugar, dejas de intentar reparar el pasado. El pasado no podemos cambiarlo, lo vemos como una referencia para tomar decisiones en nuestro presente. Lo exploramos para comprender, pero vivimos mirando hacia adelante.


Para tu proceso terapéutico:


Te propongo dos ejercicios que parecen sencillos, pero que contienen una profundidad transformadora. Te sugiero realizarlos en un momento de intimidad, en un lugar donde te sientas segura/o y puedas estar realmente presente contigo.


Preparación para los ejercicios:


  • Puedes realizar estos ejercicios el mismo día o darte un espacio entre uno y otro. Escucha lo que tu cuerpo necesite.

  • Busca un espacio que sea íntimo para ti. Puedes sahumar, prender un incienso o una vela. Tener unas flores o nada en el espacio que elijas.

  • Escucha tu cuerpo, lo que conecte contigo y te haga sentir tranquila/o.


Devuelve lo que no es tuyo:


  1. Siéntate en una postura cómoda.

  2. Inhala y exhala poniendo atención a tu respiración. Relaja tus manos. Realiza entre 7 y 10 respiraciones profundas hasta que tu respiración tome un ritmo pausado.

  3. Identifica un problema que sientas que hayas cargado por mucho tiempo, un miedo o dolor que ha acompañado por mucho tiempo, una limitación, una enfermedad, una dificultad o un estado de ánimo.

  4. Imagina frente a ti a una persona, puede ser sólo una silueta, alguien de tu sistema familiar que no conociste, a quien le pertenece esa carga.

  5. Visualiza que le entregas esa carga y dile con suavidad:

"Te agradezco lo que me diste, honro tu historia y lo que pasaste, pero esto te pertenece a ti. Lo he cargado por amor, pero hoy te lo devuelvo para poder caminar con lo mío. Por favor, mírame con buenos ojos si lo hago diferente".

  1. Respira profundo, siente como sueltas peso de tu cuerpo y te liberas.

  2. Vuelve a tu respiración, profunda y calmada. Permite que emerja cualquier emoción o sensación.

  3. Cuando sientas que es el momento de abrir tus ojos hazlo lento y pausado.

  4. Agradece y toma un descanso.


Toma el lugar que te corresponde:


Ten a la mano una hoja, un lapicero para trazar tu Sistema familiar y un plumón de cualquier color.

En una hoja, dibuja a tu familia de origen, puedes hacerlo con nombres, círculos, o figuras. Si conoces tu árbol genealógico, dibuja máximo dos generaciones que te hayan antecedido.

  1. Siéntate en una postura cómoda.

  2. Inhala y exhala poniendo atención a tu respiración. Relaja tus manos. Realiza entre 7 y 10 respiraciones profundas hasta que tu respiración tome un ritmo pausado.

  3. Observa tu esquema, es tu Sistema familiar que reconoces.

  4. Toma el plumón y marca un punto dentro de tu Sistema donde sientas que estás en ese momento. Puede ser en el lugar de otra persona o en medio de dos personas.

  5. Observa ese lugar, reconoce las sensaciones que emergen en tu cuerpo al mirarte en sitio. Nota si hay peso, cambio en tu respiración, incomodidad.

  6. Ahora busca tu posición real y encierra tu nombre o la figura con la que te hayas colocado.

  7. Si te colocaste en un sitio que no te tocaba (cuidando a los de arriba, en medio de dos personas, al lado de alguien), tacha ese punto y observa el lugar que te corresponde de nacimiento, el que encerraste, (por orden, los padres van primero/arriba y los hijos después/abajo).

  8. Visualiza ese lugar, señálalo con tu dedo y repite esta frase:

"Soy el hijo/la hija de [nombres]. Soy el/la pequeño/a frente a ellos. Me doy permiso de florecer y de crear mi propio camino, honrando mis raíces, pero habitando mi propio destino".

  1. Respira profundo. Vuelve a tu respiración, profunda y calmada. Permite que emerja cualquier emoción o sensación.

  2. Cuando sientas que es el momento, cierra el ejercicio. Puedes guardar tu hoja, anotar la frase y repetirla durante la semana.

  3. Agradece y toma un descanso.


Honra tu ser diferente.


Estos movimientos internos suelen despertar sensaciones profundas, a veces un alivio que se siente como un suspiro, a veces una tristeza necesaria que limpia. Es natural sentir que por momentos el peso de lo viejo intenta volver. Hay un tiempo sagrado para que tu sistema se reordene, no apresures tu proceso, solo permite que lo nuevo encuentre su sitio.


Honrar no significa repetir. Se puede amar a la familia y, al mismo tiempo, elegir una vida distinta. Honrar a tu sistema es reconocer que todo lo que ocurrió antes fue el precio que se pagó para que la vida llegara a ti. Al tomar esta vida y hacer algo valioso con ella, simplemente al permitirte ser más feliz, más sano o más libre, estás dando el mejor sentido posible a lo que hayan vivido tus ancestros.


Reconocer estas dinámicas es solo el inicio. No tienes que transitar este reordenamiento en soledad. Si sientes que es el momento de profundizar, de ponerle nombre a lo que aún duele o de terminar de soltar esos lazos que pesan, mi puerta está siempre abierta para acompañarte a mirar, con respeto y calma, para cuando decidas que es momento de caminar hacia tu propio espacio.


Con cariño, Liz Guerra.


Comentarios


Pleno Espacio

© 2026 por Pleno Espacio.
Diseñado y protegido por Pleno Espacio.

  • Whatsapp

Contáctanos

Pregúntanos lo que necesites

bottom of page