¿Cómo se construye la autoestima?
La autoestima: el valiente proceso de aprender a sostenernos con amor

Si te contara cuantas veces me detuve por no sentirme lista, cuantas veces dejé pasar oportunidades por creer que me faltaba algo para aprovecharlas, cuantas veces pospuse asistir a eventos por miedo y dudas, te haría una lista tan larga que leerla te daría sueño.
Por mucho tiempo sostuve una idea errónea de lo que era la autoestima, parece absurdo decirlo desde mi formación, pero a veces hay conceptos que toman mucho tiempo integrarlos, no porque sean difíciles de comprender, sino porque requieren sostener un largo proceso con muchas incomodidades.
Creía, que la autoestima era “alcanzar” algo, un puesto de trabajo, un título, una pareja, pensaba que eso me haría sentirme valiosa y suficiente. Pensaba que si ocupaba un lugar o lograba algo ya no aparecerían las dudas para continuar haciendo y el miedo se iría. Pero entonces ocurrían momentos en que; si me iba bien, mi autoestima se sentía en las nubes, y si me iba mal, mi autoestima llegaba al piso.
Pensar que la autoestima es, un trofeo que se gana o llegar a un lugar en la cima imaginaria de nuestra vida y que nunca nadie nos va a bajar de ahí, es una equivocación. Imaginar que, tras haber leído suficiente, haber acumulado muchos títulos o haber ganado grandes logros vamos a tener un sentido de suficiencia inquebrantable, puede generar mucho desgaste y lejos de reforzar la autoestima, se debilita más.
Algo no andaba bien con eso, mi concepto de autoestima estaba muy frágil, si dependía de lo exterior quedaba totalmente a expensas de las circunstancias.
Cuando tu autoestima no tiene una base interna suficientemente clara, empiezas a buscar referencias fuera. Miras quién avanza más, quién tiene más atención, quién parece más seguro, quién recibe más amor, quién tiene una vida más ordenada o quién parece estar más cerca de donde tú crees que deberías estar. Intentas medirte con los demás porque todavía no has construido una forma propia de reconocer tu valor.
La autoestima no es un punto de llegada. Es una práctica.
El nivel de nuestra autoestima no se establece una vez y para siempre en la infancia. Puede crecer o se puede deteriorar a lo largo de nuestra vida una y otra vez dependiendo de las acciones que tomemos cada día.
La autoestima no es la consecuencia de que nos vaya bien. Es la consecuencia de tratarnos bien, aun cuando las cosas no salgan como las esperamos o no obtengamos el resultado deseado.
Esa diferencia lo cambia todo.
Pasar de darle valor a lo que recibimos de afuera a, lo que nos damos a nosotras/os mismas/os, es decir, la manera en que nos tratamos.
En el libro “Los 6 pilares de la autoestima”, de Nathaniel Branden, se describen diferentes elementos, factores y prácticas que constituyen la autoestima. En el mismo dice que, la única fuente de la autoestima es y sólo puede ser interna –en lo que hacemos, no en lo que los demás hacen–. La autoestima no viene de logros externos, ni del reconocimiento ajeno, la apariencia, el dinero o el amor de otras personas.
La autoestima se describe como vivir de forma congruente con los propios valores y de tratarse a una misma/o con el respeto que trataríamos a los demás. No deriva de impresionar a los demás, sino de la manera en la que actuamos desde nuestros principios.
¿Cómo se construye o destruye la autoestima?
Se construye o se destruye, desde las decisiones que tomamos cada día, con decisiones repetidas que contradicen o fortalecen las creencias.
“La autoestima crea un conjunto de expectativas acerca de lo que es posible y apropiado para nosotros. Estas expectativas tienden a generar acciones que se convierten en realidades. Y las realidades confirman y refuerzan las creencias originales. La autoestima –alta o baja– tiende a generar las profecías que se cumplen por sí mismas”.
Branden, 1995
Todos los días tomamos decisiones.
En cada momento elegimos hacer o dejar de hacer algo.
Cuando elegimos acciones que contradicen lo que merecemos, fortalecemos la creencia se no ser merecedor/o y, en consecuencia, habrá un hecho en nuestra realidad que confirme esa creencia dándole fuerza para permanecer en nuestra psique. Así, destruimos la autoestima.
Si es mis momentos de descanso decidía “aprovechar” el tiempo para revisar correos electrónicos o decía que sí al trabajo, reforzaba la creencia de que “descansar era perder el tiempo y que mi bienestar no era importante”.
Si, por el contrario, elegimos acciones que, pese a la incomodidad que generen, fortalecen creencias positivas, en consecuencia, habrá un hecho en la realidad que confirme esa creencia dándole fuerza para instalarse en nuestra psique e ir creando una nueva realidad a fin a nuestros principios.
Cuando tomé decisiones para priorizar el descanso y mi vida personal, respecto a mis horas trabajo tuve que revisar y cambiar varias creencias. Lo primero que emergió fue la culpa y la duda, me cuestionada si eso me perjudicaría a nivel profesional y me sentía mal sino estaba con la misma disponibilidad para los otros.
Con el pasar de las semanas notaba que me sentía mucho mejor física, mental y emocionalmente, incluso estaba con mayor consciencia y presencia para las personas que acompaño, lo cual me reafirmaba que había tomado la decisión correcta a pesar de la incomodidad que sentía y las inseguridades con respecto a cómo estaba llevando mi trabajo.
Cada vez que me elegí a mí, reforcé las creencias de que: el tiempo con mi familia es importante (no es negociable), el descanso contribuye a mi salud (no es tiempo perdido) y mi bienestar importa tanto como mis responsabilidades.
¿Cómo sería ir construyendo esta autoestima?
cuando expresas lo que piensas, aunque se te quiebre la voz,
cuando pones un límite, aunque tiemble el cuerpo,
cuando eliges salir de una relación que te hace daño,
cuando te cumples con lo que te prometes,
Ejemplo: te prometiste hacer 20 mins. de ejercicio diario. Pese al cansancio o las cero ganas de levantarte a mover el cuerpo, lo haces, sabes que al terminar te vas a sentir mejor. Sales a caminar y vuelves a casa. Esa sensación de hacer un pequeño acto que contribuye a tu salud va reforzando creencias en ti de que es posible, de que eres importante, de que puedes lograr lo que deseas con consistencia.
cuando te priorizas,
cuando eliges tu bienestar.
cuando te das un trato amable,
Ejemplo: se te olvidó enviar algo o llegaste tarde algún lugar y perdiste una cita. En lugar de hablarte con severidad, pausas, reconoces lo que estuvo de tu parte, el esfuerzo que pusiste o el fallo en calcular los tiempos, pero con una voz sin juzgarte, de manera compasiva te comprometes hacerlo diferente la próxima vez. Ese cambio de voz, del juez interno a una voz amable, refuerza la creencia de que eres merecedor de respeto a pesar de las equivocaciones, eres digno de amor a pesar de tus fallas, los errores no te definen.
No es la acción en sí misma la que construye la autoestima, sino la creencia que refuerzas al elegir esa acción, sentirte suficiente, valiosa/o, merecedora. Es, además mirarte y tratarte con amabilidad cuando al elegirte hay dudas o miedos.
Una autoestima saludable se relaciona con la intuición y la creatividad, la racionalidad, la independencia, la flexibilidad y la habilidad para tratar los cambios, así como el deseo de admitir (y corregir) los errores.
Construye y sostén con amor tu autoestima
Cuidar nuestra autoestima cambia nuestra vida. Impacta en el trabajo que aceptamos, en la persona de la que nos enamoramos, en la profundidad de nuestras conversaciones y en el estilo de vida que nos permitimos construir. Sostener nuestra autoestima con amor no se mide en grandes triunfos, sino en la calidad de nuestra vida cotidiana. Transforma la manera en que nos comunicamos, la honestidad con la que expresamos lo que pensamos y las relaciones que elegimos cultivar. Cuando aprendemos a habitar nuestro propio valor, dejamos de conformarnos con vínculos perjudiciales y nos atrevemos a ir tras metas que antes veíamos lejanas.
Por el contrario, cuando la desconexión con nosotras/os mismas/os impera, es fácil ceder ante el miedo, sentirnos inadecuadas/os en cualquier espacio o paralizarnos al tomar decisiones, estando más pendientes de evitar el dolor que de experimentar la alegría.
Construir una autoestima saludable no significa sentir que lo tenemos todo resuelto; significa confiar en que tenemos la capacidad de transitar la vida, con sus incertidumbres, sabiendo que somos un lugar seguro para nosotras/os mismas/os.
Que hoy te recuerdes lo suficiente que ya eres para darte el trato, el tiempo y el respeto que mereces.

Comentarios