¿Cómo eliges nutrir tu mente?
Hoy, 2 de julio, estamos exactamente en la mitad del año.
Han pasado 182.5 días y quedan 182.5 días.

Es una fecha que me gusta aprovechar para pausar; revisar objetivos, refrescar hábitos, sostener lo que va bien y ajustar lo que no esté funcionando.
En las recientes reuniones he escuchado una frase que se repite antes de contar algo: “el otro día vi un video que decía que las personas bla bla bla…” y aparece el comentario donde aparentemente descubriendo o aprendieron algo en los segundos que duró la publicación. Pero si te preguntara a fin de mes:
¿qué es lo que aprendiste en junio? o,
¿qué aprendiste en los primeros 6 meses del año?
¿qué me dirías?
Si lo “aprendiste” en una red social, no decidiste tu a qué le dedicas atención, el algoritmo eligió por ti y aquí empieza lo interesante.
Hay una diferencia (o varias) entre dedicar tiempo para aprender y dedicar tiempo (perderlo) en consumir información. Mirar videos en alguna red social, escuchar podcast de temas que nos llaman la atención, leer un artículo en cualquier casi cualquier medio, puede generar la sensación de estar “aprendiendo”, me pasó y a veces me sigue pasando también, cuando no logro enfocar la mente o no dedico tiempo para definir hacia dónde o qué le quiero dar mi valiosa atención y mi energía.
La mayoría de las veces lo que vemos o escuchamos nos distrae, nos entretiene, pero no nos enseña, nuestra atención se dispersa y nuestra energía también. Si así pasaste los primeros seis meses de este intenso año que además nos ha dado muchos eventos es muy fácil que, si no haces cambios conscientes ahora, los siguientes seis meses los pases igual.
Cada tanto tiempo me gusta ir probando plantillas, métodos o técnicas que me ayuden a mantener mi enfoque, aunque no lo parezca soy una persona que se dispersa, por lo cual acudo a diferentes herramientas y prácticas diarias para entrenar la mente. La meditación no puede faltar, la escritura y la planeación tampoco, pero en esta última, en la planeación, es muy fácil saturar la agenda sin tomar en cuenta el descanso, los imprevistos o todas aquellas actividades que anotamos sin discernir ni priorizar.
¿Cómo eliges nutrir tu mente?
La idea es simple, pero requiere entrenar tu discernimiento. Al inicio de cada mes me siento con un café, mi libreta de notas y la plantilla impresa que te envío al final de este correo. Esta plantilla la empecé a probar hace seis meses, por lo que ahora ya puedo compartirte que me ha sido de utilidad para ser más selectiva con lo que consumo.
La plantilla está divida en cuatro secciones: para cada una elijo 3 cosas al mes con las que quiero nutrir mi mente. Después las anoto en mi agenda, decido qué día de cada semana voy a leer y por cuanto tiempo, entonces lo bloqueo en mi agenda. Lo mismo hago con lo que quiero ver, escuchar y crear. La última semana del mes yo la ocupo para recapitular lo visto, escuchado, leído y creado. De esta manera no me abrumo, a mí me ha funcionado así.
Puedes empezar ligero eligiendo una sola sección por semana, posteriormente ir incorporando actividades hasta que realices una cosa por cada sección a la semana.
Las cuatro categorías son estas:
Lo que quiero leer: un libro (un capítulo, 5 hojas por semana), un artículo, un ensayo, una entrevista, una biografía. Leer bien es leer con propósito. No se trata de terminar rápidamente un libro, sino disfrutarlo y hacer notas, ¿qué tiene que decirte en este momento de tu vida, qué reflexionas sobre lo leído?.
Lo que quiero escuchar: podcasts, audiolibros, conferencias, entrevistas música nueva. Todo lo que entra por el oído. Esta puede ser la más fácil de hacer, pero requiere previamente tu elección y mantener la atención constante. En los momentos en que vamos camino al trabajo, preparamos la comida, hacemos ejercicio o estamos limpiando la casa, tenemos disponible el sentido del oído. Lo más frecuentemente es poner música o lo que nos salga en alguna aplicación, pero si eliges previamente esos momentos se convierten en tiempo de aprendizaje.
Lo que quiero ver: un documental, una clase, una película, una serie, una entrevista. Algo que estimule a la vista, expanda tu manera de ver el mundo o que te inspire de formas que las palabras solas no pueden.
Esta es, quizá, la más fácil de descuidar porque en cuanto tomamos el celular y abrimos alguna aplicación, siempre nos aparece una imagen, un preview de una serie o una película y ahí nos enganchamos. Lo visual tiene la capacidad de impresionarnos y generarnos sensaciones que pueden quedarse por semanas en nuestra psique. Para esta sección te sugiero que evites scrollear hasta que algo te atrape y mejor decidas antes un tema de tu interés, lo anotes y vayas directo a verlo. De esta manera tu atención no se dispersa previamente ni tampoco tu tiempo.
Lo que quiero crear: esta sección es diferente. Lo anterior parece fácil, pues socialmente crecemos practicando el consumo. Pero crear exige algo de ti, -aquí creas moderación en tu mente-, aquí también pones en práctica lo aprendido; si decidiste leer una novela, aquí puedes escribir un relato tuyo, si decidiste escuchar música que relaje, aquí pones en práctica la meditación, si decidiste ver un video sobre cómo renovar ropa, aquí echas a perder la blusa, puede que en lo que elijas crear no obtengas el resultado esperado, pero lo intentaste, dedicaste a tiempo a desafiar tu mente y tus habilidades, rompes con el estado de pasividad para pasar a la acción, eso ya es un montón, a largo plazo, verás el impacto en otras áreas de tu vida.
Esta es mi sección favorita, pero también la más desafiante. Porque crear rompe el hábito de consumir y sino dedicas tiempo a hacer algo que quieres quedará para después, sin un tiempo y espacio intencional tu creatividad, tu capacidad de crear se ve mermada.
En esta sección date el permiso de crear. Me gusta anotar una receta que quiero probar una vez al mes, algún arte que hacer con mis manos, un escrito, cualquier cosa que estimule mi creatividad.
Aprender con intención no es hacer más. Es elegir mejor.
Si hay una idea que me gustaría que te lleves de esta carta es esta:
No se trata de agregar más cosas a una larga lista de cosas por hacer. Se trata de cambiar la relación con lo que ya estás consumiendo, de salir de un estado habitual en el que la mente se satura de información y la atención se dispersa sin ninguna intención.
Puedes ser una persona que constantemente esté creando. Revisa como está la balanza entre lo que recibes y lo que das, una manera de darte cuenta es que cuando consumes o creas de más, terminas drenado/a.
Vivimos en un momento de sobreabundancia de información, de sobreestimulación mental. Hay más material para leer, ver y escuchar de lo que podemos consumir, por lo que es necesario consumir con criterio.
Cuando le dejas la decisión al algoritmo de que ver o escuchar te conviertes en audiencia de otras vidas, la capacidad de identificar qué te hace bien se disminuye y quedas como receptor/a pasivo/a de lo que el sistema decide que debes hacer en tu tiempo libre.
Cuando dedicas tiempo a elegir cómo nutrir tu mente una vez al mes, parece un acto insignificante, pero estas afirmando tu autonomía, fortaleciendo tu discernimiento, recuperando el enfoque, entrenando tu mente a dirigir y sostener la atención.
Si lo pruebas, escríbeme y cuéntame. Me encantará saber qué elegiste y cómo te sientes a fin de mes.

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